El Autoconocimiento es el primer paso que debemos dar antes de comenzar con nuestro proceso de búsqueda de empleo.

Se trata del  estudio, con detenimiento, de nuestras características de personalidad (actitudes, puntos fuertes y débiles, hábitos, logros, aptitudes, etc.).

Tenemos que conocernos bien para poder ofrecer al mercado laboral las soluciones que esperan de nosotros. A partir de este conocimiento, estaremos capacitados para decidir las empresas, puestos, condiciones, etc… en las que estamos interesados.
Aunque no os parezca algo importante dentro del proceso de búsqueda de empleo, en realidad es el primer paso, ya que si no sabemos cómo somos, tanto a nivel personal como profesional, no podremos saber a qué tipo de trabajo queremos optar.

Algunos ejemplos podrían ser estos:

  • ¿Eres una persona que sabe trabajar en equipo, o rindes mejor desarrollando tus tareas en solitario?
  • ¿Tienes aptitudes para la atención directa al público o te cuesta expresarte ante los demás?
  • ¿Tienes dosponibilidad geográfica, o prefieres quedarte en tu zona..?

Así podríamos estar bastante tiempo, por lo que os recomiendo que analicéis con detenimiento vuestro perfil antes de continuar.

Se trata de parar antes de querer iniciar la acción, de tomar perspectiva para poder hacer un mapa conceptual, tanto de esas actitudes, aptitudes y hábitos, como del proceso y recorrido que ha seguido hasta el momento actual (¿de dónde vengo? ¿dónde estoy? ¿cómo he llegado hasta aquí?) ese perfil profesional, de la reorientación (¿Hacia dónde puedo y quiero ir? ¿cuáles son mis objetivos?) que queremos darle y de las actuaciones que hemos de realizar para que dicha reorientación se produzca (¿qué necesito hacer y aprender para llegar hasta donde me he propuesto?). Esta reflexión va a permitir delimitar las capacidades de la persona y producir un ajuste entre éstas y el tipo de trabajo al que puede y quiere acceder, estableciendo unas metas realistas a conseguir a corto, medio y largo plazo. Ajuste que es el primer momento de un proceso de aprendizaje en el que a través de la ejecución de un plan personal de empleo, la persona mejorará sus competencias personales, es decir, su empleabilidad.

Para empezar sería interesante comenzar por un Autodiagnóstico de la carrera, que es  un análisis detallado de la personalidad, habilidades, intereses y aspiraciones, con el objetivo de determinar los criterios más importantes necesarios para adoptar una decisión acerca del futuro profesional, intentando llegar al mayor grado de coincidencia entre la personalidad y las metas profesionales.

Algunas preguntas útiles serían:

  • ¿Qué formación poseo?
  • ¿Con qué otra formación puedo mejorarla?
  • ¿Qué habilidades he desarrollado?
  • ¿Qué tareas concretas puedo desarrollar gracias a mi formación?
  • ¿Qué experiencia poseo, remunerada o no?
  • ¿Qué tareas puedo desarrollar gracias a mi experiencia?
  • Es conveniente intercalar preguntas de pasado o presente (¿qué formación poseo?) con otras que obliguen a la persona a pensar en futuro o en acción (¿con qué otra formación puedo mejorarla?).
  • Se valora todo tipo de experiencia, trabajos formales, prácticas, trabajos ocasionales y actividades diversas (colaborar en actividades del barrio…)
  • Es importante reflejar tanto los estudios terminados como aquellos en curso o los que han sido abandonados y las razones por las que no llegaron a terminarse.

Otro aspecto bastante importante a la hora de valorar sería conocer mis Habilidades. 

Se especifican en relación con:
● En el manejo del propio cuerpo.
● Con materias primas o herramientas.
● En la relación con otros.
● En el manejo de datos.
Por supuesto, aparte de conocer mi Carrera prfoesional y mis habilidades, he de ser consciente de mis Limitaciones.

Tomar conciencia de ellas nos facilita “hacer el argumentario”, es decir, anticiparse a las objeciones que pueden presentarse para minimizarlas e, incluso, convertirlas en ventajas competitivas (Técnica de la Reformulación Positiva). Estas limitaciones pueden ser:

● Físicas.
● Antecedentes.
● Estudios.
● Experiencia.
● Personales.

Y, como no, hemos de hablar de una parte muy importante de cada persona: Los miedos  y motivaciones, que en muchas ocasiones constituyen el motor principal de cada persona.
Valorar qué actitudes nos conviene mantener y cuáles sería necesario modificar al suponer un obstáculo en la búsqueda de empleo. Al aclarar nuestras motivaciones o demandas personales ante el empleo y asumirlas como propias,  favorece el que las elecciones sean adecuadas con estas motivaciones.Por otro lado, detectar los miedos permite buscar una respuesta práctica y real que los atenúe.

¿Qué me motiva para emplearme? (razones por las que buscamos empleo).

  •  Necesidades económicas.
  •  Sensación de utilidad.
  •  Relacionarse con otra gente.
  •  Aprender.

¿Qué miedos tengo? (dificultades añadidas a la búsqueda de empleo)

  • No saber hacer bien el trabajo.
  • Despreocuparme de otras tareas.
  • Miedo al fracaso.
  • Miedo a no saber tomar responsabilidades.
  • Miedo Solución
  • No sabré hacer bien el trabajo.
  • Todos cuando empezamos a hacer algo, no lo
  • sabemos hacer bien. El tiempo y la práctica son
  • necesarios para aprender. Confiaré en mis
  • posibilidades y tendré paciencia conmigo
Os dejo unos ejercicios para que reflexionéis:
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